CAMINAR SOBRE LA TIERRA

Apreciando el milagro de caminar sobre la tierra
 
“La gente considera que caminar por el agua o por el aire es un milagro,
pero yo creo que el verdadero milagro es, en realidad, caminar por la tierra.
Cada día participamos de un milagro que ni siquiera reconocemos:
el cielo azul, las nubes blancas, las hojas verdes, los curiosos
ojos negros de un niño… nuestros propios ojos.
Todo un milagro”.
(Thich Nhat Hanh)

Reflexión:

No hay que ir a ningún lugar distinto ni exótico para poder disfrutar del milagro de estar vivos, y es que, si nos detenemos por un momento, no es difícil reconocer el carácter prodigioso y altamente improbable de estar respirando, aquí y ahora. Si puedes leer estas palabras es porque eres parte de este milagro.
Que nuestro corazón funcione como lo hace, latiendo más de dos mil millones de veces a lo largo de toda una vida, o en otro ejemplo, ser conscientes de la complejidad de nuestro sistema nervioso, en el que existe un promedio de cien mil millones de neuronas conectadas entre ellas mediante unas diez mil conexiones sinápticas, milagros del que somos parte sin muchas veces darnos cuenta.
Y qué decir de las maravillas que ocurre a nuestro alrededor todo el tiempo, y las cuales podemos mirar, oír, oler; cada momento se nos presentan oportunidades para volver a conectarnos con la vida latente, y depende de nosotros tomarlas.
Si bien lo milagroso ocurre en cada momento, no siempre estamos atentos para apreciarlo, muchas veces estamos demasiado imbuidos en nuestros pensamientos o sentimos que vivimos si estuviésemos viviendo en “función piloto automático” producto del ritmo de vida moderno, sin embargo esto, hoy tenemos la posibilidad de detenernos, en esta misma respiración, apreciar la vida con atención despierta. Sin dudas todo un milagro.

Práctica:
Caminar con atención plena.
En la medida de tus posibilidades, date unos minutos para caminar con atención plena. Prestando una atención amable a tu respiración, a tus pasos y a aquello que te rodea: El suelo que pisas, el cielo, los árboles, las demás personas, etc.
Esta práctica no requiere que hagas ningún esfuerzo especial más que el de prestar atención al momento presente, y si aparece alguna idea o pensamiento que nos saquen de caminar, podemos volver a prestar atención a nuestros pasos.
Date un tiempo para simplemente disfrutar, sin tratar de conseguir nada especial, sólo caminar en el mayor silencio y atención que puedas.
En caso que no puedas caminar, permítete programar esta actividad para un próximo momento en el día o simplemente permítete observar a tu alrededor, respirando y disfrutando de aquello que te rodea.
                                                              Pausa Mindfulness 

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